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¿VAMOS
A PERMANECER CALLADOS?
Ninguna persona debería permanecer en silencio
cuando los poderes financieros se empeñan en recortar derechos sociales
imponiendo medidas claramente injustas a los gobiernos elegidos por la
ciudadanía.
Pero creemos que mucho menos debemos callar los
profesores universitarios y por ello suscribimos la presente DECLARACIÓN que
responde a un compromiso con la justicia que entendemos debería ser
consustancial con nuestra tarea intelectual. Un compromiso que ahora nos lleva
a denunciar unas medidas que se quieren hacer pasar por buenas e inevitables
pero que sabemos que además de responder solamente a los intereses de los
poderosos van a ser ineficaces para hacer frente a la crisis.
DECLARACIÓN
DE PROFESORES UNIVERSITARIOS FRENTE A LA CRISIS
Los
profesores y profesoras universitarios que firmamos esta declaración lo hacemos
porque tenemos la convicción de que la interpretación que se hace de la crisis
y las medidas que se están tomando ante la grave situación que estamos viviendo
no son las adecuadas para hacerle frente respetando principios elementales de
la democracia y la justicia social.
Queremos que la ciudadanía entienda que esta crisis no es simplemente un hecho
circunstancial, sino la expresión de un modo de vida y de organización de todo
el sistema social y económico que es material y humanamente insostenible.
La crisis la ha provocado un sistema financiero concebido y regulado para que
la principal fuente de beneficio de la banca y los poderes financieros sea la
especulación. Por eso será imposible salir de la crisis como se quiere salir:
sin cambiar las reglas del sistema financiero, sin acabar con los paraísos
fiscales, sin vigilar y controlar a la bancos y dejando que sigan siendo ellos
quienes impongan el modo de funcionar de la economía mundial. No podemos
consentir que la ciudadanía que nada ha tenido que ver pague los platos rotos
por los bancos.
La crisis ha tenido un efecto especialmente grave en nuestro país porque los
gobiernos consolidaron en los últimos años un modelo económico basado en la
construcción, en la explotación masiva e irracional de los recursos naturales y
en la desigualdad y muy dependiente de los designios de las grandes
corporaciones y burocracias europeas. No podremos salir de la crisis si se
sigue incentivando el mismo tipo de actividad económica.
También estamos comprobando que la crisis hace evidente la fragilidad de
nuestra democracia porque en lugar de la deliberación predomina la imposición y
porque los poderes financieros y económicos se imponen continuamente a las
instituciones representativas. Ceder a la extorsión de "los mercados"
es debilitar aún más la democracia y así solo se saldrá de la crisis con menos
bienestar y justicia.
Se quiere hacer creer a la ciudadanía que las medidas que se están adoptando
son las únicas posibles pero la experiencia de otros países nos permite afirmar
que eso no es verdad y que cuando se adoptan solo conducen, como acaba de decir
el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, "al desastre". Sabemos,
por el contrario, que hay otras salidas a la crisis mucho más eficaces y
favorables para el bienestar.
El conocimiento de lo que está ocurriendo y el sentido común nos dicen que lo
primero y principal es devolver el crédito a empresas y familias y que para
ello es necesario que el Estado disponga de fuentes seguras de financiación. Es
inmoral e inaceptable que el dinero que los poderes públicos dan a los bancos
al 1% para que financien a la economía solo lo utilicen para comprar deuda
pública al 5 o incluso al 10% o para seguir especulando. Por eso defendemos la
banca pública que la crisis ha demostrado que es más necesaria que nunca.
Sabemos que la reforma laboral que se prepara solo con el propósito principal
de debilitar el poder de negociación de los trabajadores no es lo que se
necesita para crear empleo. Tratar de salir de la crisis reduciendo los
salarios y las rentas de la mayoría de la población es como querer salir del
hoyo tirándose de los pelos. Son esas rentas quienes mantienen el gasto que
permite que la economía se mantenga en pie, de modo que reducirlas para
aumentar los beneficios de los bancos y las grandes empresas (que en el primer
trimestre de 2010 han aumentado un 25%) es la antesala de una larga y dolorosa
depresión económica.
Sabemos que los recortes de gasto público que se proponen no son los más
eficaces ni los más justos y que, en todo caso, hay otros que se podrían haber
recortado primero, como los militares. Y sabemos que existen otros mecanismos
de obtención de ingresos cuya carga no recae sobre los más desfavorecidos sino
sobre aquellos que provocaron la crisis, o sobre los que disfrutan de ingresos
o riqueza muy superiores a la mayoría de la población.
Quienes conocemos cómo funciona esta sociedad, la historia y la naturaleza de
los auténticos poderes que toman las decisiones somos conscientes de la
dificultad de tomar hoy día medidas diferentes a las que proponen la patronal y
los grandes financieros. Pero la experiencia también nos enseña que cuando la
ciudadanía se empodera y conoce bien lo que pasa a su alrededor es capaz de
influir y de torcer las decisiones que le obligan a ir por los caminos que no
desea transitar.
Por ello reclamamos también más debate y diálogo social para que la ciudadanía
sepa lo que pasa, para que disponga de información plural y pueda optar y
decidir con fundamento. Reclamamos, por tanto, que los medios de comunicación
públicos cumplan con la tarea a la que están llamados y abran urgentemente
debates sobre la crisis en los que no se difundan siempre las mismas ideas de
quienes detentan el poder sino las diferentes concepciones y propuestas sobre
lo que está ocurriendo y sobre la mejor forma de hacerle frente.
Con este convencimiento, nos comprometemos a contribuir con nuestra actividad
universitaria para que la sociedad tome conciencia de que las medidas que se
están adoptando NO PERMITIRÁN RESOLVER LA CRISIS porque solo se encaminan a
facilitar que los de por sí más privilegiados obtengan más cómodamente sus
enormes beneficios. Y, sobre todo, a aportar y difundir esas OTRAS FORMAS DE
HACER FRENTE A LA CRISIS que respetan el bienestar y la justicia y que además
son mucho más eficaces para combatir sus efectos tan negativas sobre la
población más desfavorecida.
Como muestra de este compromiso suscribimos esta declaración que haremos
pública próximamente para mostrar nuestro rechazo a las medidas que se vienen
adoptando.
Sevilla, mayo de 2010
Puede suscribir la
declaración en http://universidadfrentealacrisis.blogspot.com/
11 de junio de 2010
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