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Transversalización del enfoque de género Print E-mail
Written by Sandra Chaher*   

¿Qué es la perspectiva de género en el periodismo?

Comencemos por diferenciar sexo de género. Según Katrin Gothmann (1), sexo “se refiere a las características biológicas que definen a varones y mujeres” y género “a las diferencias socio-culturales entre mujeres y varones que han sido aprendidas, cambian con el tiempo y presentan grandes variaciones tanto entre diversas culturas como dentro de una misma cultura”. Y cita el siguiente ejemplo: mientras sólo las mujeres podemos dar a luz (una diferencia determinada biológicamente), la biología no dictamina quién cuidará a los niños (comportamiento sociológicamente determinado).

Podría agregarse a este ejemplo el tema del amamantamiento, con el que tanta presión se está haciendo sobre las mujeres en la sociedad actual. Con el argumento de los beneficios indiscutibles de la lactancia materna para los recién nacidos, muchas personas promotoras de la misma agregan la importancia que tendría el vínculo afectivo entre la mamá y el bebé durante los primeros meses de vida, incluso algunos/as dicen que hasta los dos años del/a niño/a. Aquí habría que hacer una diferencia entre sexo y género: la lactancia es indiscutiblemente materna, sólo la mujer puede amamantar; pero el estrecho vínculo afectivo que necesita una/un bebé en sus primeros meses de vida no tiene por qué ser suplido exclusiva o mayoritariamente por la mujer: el padre puede dar a ese/a hijo/a el estrecho afecto que necesita para crecer si se lo propone. Es cierto que, para lograrlo, deberá desandar un largo bagaje cultural que trae consigo y que lo separa de la intimidad con un recién nacido, pero se puede. Y también es cierto que las mujeres también deberemos revisar el estereotipo que nos ubica como madres omnipresentes y nutricias en todo sentido, no sólo el alimentario.

Sigue Gothmann: “¿Qué se ha logrado con la diferenciación entre sexo y género? A través de esta diferenciación, queda claro que en esta asignación de roles, el papel dado a la mujer es discriminatorio, pues no permite que obtenga un rango en la sociedad igual al de los hombres. El cumplimiento de los roles no es, como se afirma, una determinación de naturaleza biológica, sino un comportamiento aprendido. Cuidar de los hijos e hijas, y realizar trabajo de casa sin remuneración, no está en la naturaleza de la mujer, es más bien el papel asignado a ella y que la sociedad le obliga a cumplir. Como consecuencia, esto le impide ser un ente económicamente activo y ocupar lugares de poder en la sociedad.” (2)

El periodismo con enfoque de género se propone analizar la información con la que trabajamos preguntándonos si afecta de manera diferente a mujeres y varones teniendo en cuenta la construcción social sobre sus roles. Volviendo al ejemplo de la lactancia: una nota sin enfoque de género propondría no sólo la lactancia materna exclusiva sino también la dedicación exclusiva o semiexclusiva de la madre al bebé durante los primeros meses de vida. La misma nota realizada con perspectiva de género haría referencia a los beneficios de la lactancia materna, no propondría la dedicación afectiva exclusiva de la madre, y además enfatizaría la falta de redes sociales que tenemos las mujeres para poder amamantar y compartir la crianza: desde la ausencia de estructura socio-laboral (licencias post-parto extendidas, guarderías en los lugares de trabajo, falta de licencias por paternidad para los varones, etc) hasta la familiar (ausencia de abuelas/os que colaboren en la crianza, como en otras épocas; poco hábito de los padres –varones- a cumplir con roles de crianza considerados históricamente “femeninos”).

El enfoque de género se propone a sí mismo como una mirada transversal que atraviesa todos los temas y, por lo tanto, todas las secciones de los medios de comunicación. Si hubiera, por ejemplo, una huelga de mineros, un artículo periodístico con este enfoque se preguntaría cómo afecta la huelga a la vida de los mineros, mayormente varones, pero también a las mujeres que viven con ellos –madres, hijas, parejas-: si ellas deben salir a trabajar mientras se mantiene la huelga para cubrir las necesidades familiares; si las razones por las que se realiza la huelga las involucran de alguna forma, etc. Y también se podría hacer un artículo preguntándose por qué tan pocas mujeres trabajan en las minas, y cuáles son las consecuencias para la salud de mujeres y varones en ese tipo de empleo.

El enfoque transversal, a su vez, puede adaptarse a otros temas como la clase social, etnia, edad, discapacidad, identidad sexual, etc. La idea es que podamos observar los hechos teniendo en cuenta su diversidad, sea del tipo que sea.

¿Cómo saber cuándo una nota debe ser encarada con enfoque de género?

Katrin Gothmann sugiere que nos hagamos dos preguntas para saber si una nota debe ser encarada con enfoque de género(3):
1) ¿El tema afecta a la vida diaria de una o de varias partes de la población?
2) ¿Existen en este ámbito diferencias entre las mujeres y los varones?
Si la respuesta a alguna de las dos preguntas es positiva, es pertinente que el análisis se haga desde una perspectiva de género.

Todas las notas que involucren a mujeres y/o varones podrían ser encaradas con enfoque de género. Pero es cierto que algunos temas tienen más pertenencia que otros. Cómo prevenir embarazos no deseados, por ejemplo, es un tema que claramente debe ser encarado desde el género: quiénes usan anticonceptivos, por qué la responsabilidad social de la anticoncepción recae más sobre las mujeres que sobre los varones, etc. Lo mismo la violencia de género: si el 90% de las denuncias vinculadas a violencia familiar son hechas por mujeres, hay claramente un sesgo de género para analizar.

El ejemplo de la huelga de los mineros no tiene una clara vinculación con el género, pero es una muestra de cómo la mayoría de los temas pueden recibir este enfoque. Otro caso podrían ser las cumbres económicas regionales o mundiales: parecen tratar temas aparentemente “universales”, pero si investigamos nos daremos cuenta que la escasez de petróleo, por ejemplo, no afecta de igual manera a las mujeres y los varones en cada país.

Un ejemplo paradigmático de cómo la concepción del enfoque de género se amplía son los temas medioambientales. Hasta hace dos o tres años, un tsunami o el paso del Huracán Katrina por Nueva Orleans (Estados Unidos) hubieran sido abordados por los medios como “catástrofes naturales” en las que los reportes no hubieran hecho diferencias ni entre los heridos, ni en el día después, en el rol diferenciado de varones y mujeres. Sin embargo, el reconocimiento de la estrecha vinculación de la mujer con su ambiente, hizo que empezara a prestarse atención a su rol en la reconstrucción posterior a estas catástrofes.

No existe aún un medio de comunicación que haga periodismo de género puro. La mayoría pivotea entre notas con perspectiva de género y artículos de visibilización de la vida de las mujeres, cada uno enfatizando más alguna de las dos áreas.

Casos

1) El nuevo Tsunami

Así se titulaba en el portal de la Agencia de Noticias mexicana CIMAC (Comunicación e Información de la Mujer –www.cimacnoticias.com-) un artículo del 27 de diciembre del 2006 en el que se referían al tsunami ocurrido en Oriente durante el año 2005 y al nuevo rol de las mujeres en la reconstrucción de su entorno. “En medio de la incertidumbre en que viven miles de familias en Indonesia, India y Sri Lanka en busca de reconstruir su hogar tras el tsunami ocurrido el año pasado –se señala en el artículo-, la organización internacional Oxfam revela testimonios de la forma en que enfrentan su nueva vida. Es el caso de Mamhulia, quien vive en Beuring In, Indonesia. Intermón Oxfam en España -que publica este testimonio en su portal- enseñó a Mahmulia y otras 36 mujeres más a pintar sus nuevas casas, una ocupación tradicionalmente masculina. El aumento de  construcciones y reconstrucciones en la localidad no tiene precedentes por su magnitud. Esto elevó también la demanda de pintores preparados, oficio que se convirtió en una oportunidad de trabajo remunerado para las mujeres que se dediquen a ello. Mahmulia dice: ‘Quiero ser igual que un hombre y ganar dinero de la misma manera. En el futuro me casaré y tendré un hijo. Y está bien que gane mi dinero, para que el niño no tenga que esperar a recibir cosas sólo del hombre’."

2) Agenda Azul

La escasez del agua en el mundo también motivó que organismos de todo el mundo comenzaran a analizar el tema desde una perspectiva de género, y el tema tuvo eco en los medios. El portal argentino Artemisa Noticias (www.artemisanoticias.com.ar) reprodujo el 17 de mayo del 2006 una investigación realizada por la Red de Género y Medio Ambiente de México, llamada Agenda Azul, en el que se plantea el problema de la escasez de agua desde una perspectiva de género. “Las actividades realizadas para la formulación de la Agenda Azul permitieron constatar que las mujeres y los hombres tienen una relación diferenciada con el agua y que, por lo tanto, las mujeres enfrentan una problemática específica que amerita conocerse, analizarse y ser atendida” señalaba el artículo.

El diario El Mundo, de España, se hacía también eco del tema titulando el 21 de marzo del 2006 Las mujeres de los países pobres denuncian sobrecarga de trabajo por falta de acceso al agua. Ellas afrontan 'un problema' al ocuparse de conseguir el líquido elemento para sus familias. La nota se refería también al IV Foro Mundial del Agua que se realizaba en esos días en México y en el que diversas organizaciones no gubernamentales habían presentado la Agenda Azul.

Podríamos plantearnos tres escenarios posibles para aplicar el enfoque de género:
1) Notas generales enfocadas con perspectiva de género (casos citados).
2) Notas que involucran solamente a mujeres, por su especificidad (el aborto, por ejemplo).
3) Notas que involucran solamente a varones por su especificidad (la salud de los mineros).
Nótese que la especificidad de mujeres y varones está dada por temas vinculados a características fisiológicas. 

(…)

La sensibilidad no es sólo femenina

Si contamos cuántas/os periodistas escriben o hablan sobre temas de género en los medios de comunicación, encontraremos que la enorme mayoría somos mujeres. Es más, entre quienes hacemos este trabajo, solemos hablar de la “militancia periodística”, ya que debemos dar batalla con nuestros/as editores/as para poder incluir el tema en los medios en los que nos desempeñamos.

Pero también hablamos de militancia porque a ninguna de nosotras se nos reconoce la especificidad de esta formación. Quienes trabajamos con este enfoque debimos formarnos en el tema mayormente de manera lateral al periodismo, con cursos sobre cuestiones de género pero pocas veces, o casi nunca, sobre género y comunicación. Sin embargo, no se nos reconoce esta formación. Cuando un/a periodista se especializa en artes plásticas, economía, teatro, o política, se le reconoce esta especificidad y muchas veces u remuneración es más alta que la del promedio. Rara vez sucede esto con los temas de género: quienes cubrimos estas notas también debemos ocuparnos de otros temas y no recibimos una remuneración especial por nuestra formación específica.

Y esta enorme mayoría de “militantes” somos mujeres, con lo cual una vez más queda invisibilizado nuestro trabajo para los cánones habituales de valoración laboral: el incremento de la paga.

Ahora bien, que la mayoría seamos mujeres es una cuestión de género, no de sexo. Como aquellas primeras investigadoras académicas que comenzaron a estudiar a las mujeres porque querían ponerse como sujetos de estudio ante el impersonal “hombre” que usaba la ciencia para referirse a mujeres y varones. Las periodistas queremos hablar de nosotras mismas, y de los varones en relación con nosotras, para echar luz sobre los aspectos que nos hermanan y los que nos diferencian, y así contribuir a la equidad.

No hace falta ser mujer para escribir sobre temas de género. Puede que una mujer comprenda mejor que un varón algunas situaciones que vivimos más habitualmente las mujeres, como la violencia, o específicamente las mujeres, como el aborto. Pero un varón sensible puede aportar muchísimo a la difusión de estos temas, y lo hará desde un punto de vista diferente al de una colega mujer, y probablemente complementario.
 
(…)

Géneros periodísticos femeninos y masculinos

Si bien el enfoque de género puede aplicarse a todos los géneros periodísticos, hay algunos más pertinentes que otros, lo cual también tiene que ver con un tema de género.

Desandemos este entrevero de palabras: tanto al análisis de estadísticas, la crónica, la entrevista, o la investigación –por citar algunos géneros periodísticos- son útiles para abordar una nota con enfoque de género. Sin embargo, por la mencionada división de varones y mujeres en roles públicos y privados, es más fácil acercarse a unos y a otros con diversas herramientas periodísticas.

A un funcionario público –y esto se está extendiendo a las funcionarias en la medida en que desarrollan un perfil similar al de los varones en su profesión- le resultará mucho más afin responder los temas citando estadísticas y datos que casos concretos, sobre todo que puedan involucrarlos. Digamos que se tiende a creer que de esa manera la información que se brinda es “objetiva”, carece de ideología, y también de sesgo de género.

De la misma manera, a una mujer entrevistada por ser víctima de violencia, o por dedicarse a los cuidados paliativos, o por vivir en una zona inundada, le resultará más fácil hablar desde el testimonio personal o la entrevista en profundidad. Y probablemente, para el o la periodista sea más fácil también dar cuenta de ese hecho desde  la crónica que desde una nota de investigación.

Si bien es cierto que los temas mismos predisponen a usar diferentes géneros periodísticos –más allá del sexo de los entrevistados-, hay que tener en cuenta esta variable. Será más fácil abordar a las mujeres desde géneros periodísticos intimistas; un varón en las mismas circunstancias puede tender también al testimonio personal pero probablemente profundice menos en aspectos personales y se refiera más directamente a los hechos (inundación, los cuidados paliativos como tipo de terapia, o la violencia como problema social).

“Tradicionalmente, en la prensa escrita y más tarde en la electrónica, se ha privilegiado a la noticia fría y escueta como el género informativo más importante. De hecho, las primeras planas de los periódicos están llenas de noticias de este tipo provenientes del gobierno, los partidos políticos y la gran empresa. Al mismo tiempo, la crónica, el testimonio, la entrevista colectiva y otros géneros con mayor contenido emocional, se relegan a las páginas secundarias. Por otra parte, no es gratuito que las mujeres periodistas se inclinen hacia estas notas de interés humano, ya que permiten profundizar los modos en que la gente vive y piensa ciertos hechos. Es con estos géneros, que el periodismo tradicional condena con el término soft news (noticias blandas) el que se haga mejor justicia a las campesinas que luchan por el derecho a la tierra, a las mujeres maltratadas en sus propios hogares o a aquellas que se ven obligadas a recurrir al aborto ilegal. Ciertamente, se ha comprobado que las mujeres contestan con mayor soltura y fidelidad a las preguntas que van a la profundidad que a las que exigen una apreciación cuantitativa o escueta.” (6)

Lo ideal sería que tanto mujeres como varones fueran abordados con las mismas preguntas, y desde los mismos géneros periodísticos, y que ellos y ellas estuvieran familiarizados con todo tipo de respuestas y formas de reportajes. Pero aún, las y los periodistas no enfocamos los temas con visión de género, lo cual condiciona bastante el tipo de respuesta de los/as entrevistados/as. Creo que en este caso nos cabe la mayor responsabilidad, ya que si nos habituáramos a hacer diferentes preguntas, los/las entrevistados/as deberían pensar diferentes respuestas.

Periodismo con enfoque de género y notas de mujeres

Cuando se habla de periodismo con enfoque de género se suele rotular de la misma forma a las notas que tienden a visibilizar a las mujeres y a aquellas que enfocan los temas con perspectiva de género. Pero no son lo mismo.

La forma más habitual del “periodismo de género” son las notas que hablan de temas de mujeres hasta ahora no relevados: desde los pocos cargos jerárquicos que ocupamos en instituciones, empresas, gobierno, etc, hasta la discriminación laboral o salarial, pasando por los consabidos temas de violencia y derechos reproductivos. Otra forma de este tipo de periodismo es la búsqueda de mujeres que se destacan por su protagonismo en todas las áreas, pero sobre todo en aquellas ocupadas hasta ahora mayormente por varones. Sin embargo, no todas estas notas mencionan si la forma de desenvolverse de esas mujeres en el ámbito público es diferente a la tradicional o se manejan con los criterios masculinos imperantes.

Estas notas son las que habitualmente leemos y escuchamos en los medios y que suelen llenar el cupo de corrección política que los directivos de los medios se permiten en relación a estos temas.

Los artículos con enfoque de género en cambio, son los menos habituales. Suelen aparecer más esporádicamente y sin mucha conciencia por parte de las y los periodistas de que lo que están haciendo es un tipo de periodismo diferente. Son artículos que suponen una mirada más amplia, que contemple el aspecto vincular entre mujeres y varones, y cómo un mismo hecho los afecta en forma diferente.

La diferencia sustancial entre ambos tipos de notas es que mientras las primeras cambian a los sujetos de las noticias –las mujeres sustituyen a los varones-, las segundas proponen un nuevo tipo de mirada que incluya a ambos.

Las notas con enfoque de género no excluyen a los varones. Por el contrario, el abordaje de todos los temas incluyéndolos es lo que las diferencia.

Creemos que este abordaje vincular es el que debiera comenzar a ejercerse como una etapa superadora de la visibilización de las mujeres. Esta visibilización se podría decir que funcionó, y aún funciona, como una instancia de discriminación positiva, previa al logro de la transversalidad del enfoque de género.

Si bien la estrategia de la visibilización de las mujeres no debería abandonarse ya que las mujeres no estamos aún adecuadamente representadas en los medios ni desde lo cualitativo ni desde lo cuantitativo, es necesario que los medios empiecen a dar cuenta de mujeres y varones de forma integral, separados por diferencias biológicas y unidos por determinaciones culturales, proponiendo una nueva forma de estar en el mundo que apunte a la equidad que se puede lograr en las diferencias.

(…)

Aquí o allá

Queda flotando en el aire la misma inquietud de siempre: si es tan difícil hacer periodismo de género en los medios masivos, ¿no sería mejor abandonar el terreno y volcarse a los medios alternativos en los que no hay censura, ni grandes peleas con las y los editoras/es, y mayor libertad para proponer y desarrollar temas, además de mejor reconocimiento por la tarea?

La respuesta no es uniforme. Las y los periodistas debaten públicamente, y se debaten a sí mismos, sobre este aspecto de sus profesiones desde los comienzos del periodismo feminista en el 1900. Y, desde entonces, cada una/o escogió el camino más afín a sus deseos, intereses, necesidades y prioridades.

La forma de trabajar en medios masivos y alternativos es muy diferente, los riesgos y posibilidades de desarrollo también (esto se verá ampliamente en el próximo capítulo: Medios masivos/medios alternativos), pero lo que debe quedar claro es que se trata de elecciones personales de cada periodista que no son reprochables ni condenables. Mientras puedan bregar por un periodismo no sexista, no importa donde cada uno/a elija hacerlo. O mejor dicho, sí importa respetar las decisiones individuales porque si el o la periodista están a gusto desarrollarán mucho mejor su tarea.

19/05/07

* Sandra Chaher es directora de Artemisa Noticias y Artemisa Comunicación

Nombre del capítulo: Transversalización del enfoque de género.
Nombre de la autora: Sandra Chaher
Nombre del libro: LAS PALABRAS TIENEN SEXO. INTRODUCCIÓN A UN PERIODISMO CON PERSPECTIVA DE GÉNERO
Editado por: Artemisa Comunicación
El libro se presentará en Buenos Aires en junio del 2007. Las compiladoras son Sandra Chaher y Sonia Santoro. Las autoras son Chaher, Santoro, la filósofa Diana Maffía, la historiadora Fernanda Gil Lozano, la comunicadora Lea Fletcher y la abogada Soledad García Muñoz.
Se podrá conseguir, a partir de junio, a través del portal Artemisa Noticias (parte de Artemisa Comunicación):
www.artemisanoticias.com.ar.
 
Sobre Artemisa Comunicación:
Artemisa Comunicación es una organización que brinda servicios de comunicación con enfoque de género.
Artemisa Comunicación tiene cinco áreas de desarrollo:

1) Artemisa Noticias. Portal periodístico con enfoque de género dirigido a mujeres y varones.
2) Programa Redes: Consolidación de una red nacional y promoción de redes regionales de periodistas con especialización en temas de género.
3) Capacitación: Formación de periodistas y comunicadores/as en la aplicación del enfoque de género a la tarea comunicacional.
4) Consultoría: Asesoramiento y capacitación a organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y privadas en la incorporación del enfoque de género en sus proyectos periodísticos y comunicacionales.
5) Editorial: Investigación y edición de libros, documentos, informes y publicaciones especializadas en temas de género.

Podéis ver más en http://www.artemisanoticias.com.ar/site/artemisa_comunicacion.asp

 

 


User Comments

Comment by GUEST on 2007-05-20 16:20:46
Gran trabajo. Es muy necesario aclarar los conceptos como se ha conseguido en este artículo. A partir de ahí magnífica la la explicación del periodismo con enfoque de género 
Paula